Anestesia:
No necesita
Resultado:
Inmediato
Aplicación:
30 a 45 minutos
Duracion:
12-18 meses
Los surcos nasogenianos son pliegues que se extienden desde los laterales de la nariz hasta la comisura de los labios, acentuándose con la pérdida de volumen y la disminución de la elasticidad cutánea. Su tratamiento está diseñado para suavizar su apariencia y restaurar la armonía del rostro sin comprometer la expresión natural.
Para lograrlo, se emplea la infiltración de ácido hialurónico de densidad específica, que permite atenuar la profundidad del surco y mejorar la hidratación de la piel. En pacientes con pérdida de soporte en el tercio medio, la reposición de pómulos debe realizarse previamente para obtener un resultado equilibrado y natural. Este enfoque progresivo no solo optimiza el resultado, sino que también minimiza el riesgo de efectos adversos, como la sobrecorrección o el síndrome de la cara hinchada (FOS).
Resultado:
Inmediato
Aplicación:
30 a 45 minutos
Duracion:
12-18 meses
Anestesia:
No necesita
Los surcos nasogenianos son pliegues que se extienden desde los laterales de la nariz hasta la comisura de los labios, acentuándose con la pérdida de volumen y la disminución de la elasticidad cutánea. Su tratamiento está diseñado para suavizar su apariencia y restaurar la armonía del rostro sin comprometer la expresión natural.
Para lograrlo, se emplea la infiltración de ácido hialurónico de densidad específica, que permite atenuar la profundidad del surco y mejorar la hidratación de la piel. En pacientes con pérdida de soporte en el tercio medio, la reposición de pómulos debe realizarse previamente para obtener un resultado equilibrado y natural. Este enfoque progresivo no solo optimiza el resultado, sino que también minimiza el riesgo de efectos adversos, como la sobrecorrección o el síndrome de la cara hinchada (FOS).
Los efectos son inmediatos y continúan mejorando en los días siguientes ya que el ácido hialurónico va captando agua progresivamente y se va adaptando a la estructura y anatomía de cada paciente. La duración promedio es de 12 a 18 meses, dependiendo del metabolismo del paciente y del tipo de producto utilizado. Sin embargo, un porcentaje importante de ácido hialurónico nunca se reabsorbe por completo.
– Reducción de la profundidad del surco, logrando un rostro más rejuvenecido y con transiciones faciales más suaves.
– Mejora de la hidratación y elasticidad cutánea, gracias a las propiedades del ácido hialurónico, que aporta firmeza y luminosidad a la piel.
– Corrección progresiva y equilibrada, evitando cambios bruscos y favoreciendo un resultado armónico y natural.
– Preservación de la expresividad facial, manteniendo la dinámica natural del rostro sin rigidez ni artificialidad.
– Resultados inmediatos y también en las semanas posteriores, con una optimización progresiva a medida que el producto se integra en los tejidos.
– Enfoque estratégico según las necesidades del paciente, priorizando la reposición del soporte facial cuando es necesario para mejorar la estructura y prevenir sobrecorrecciones.
Los efectos son inmediatos y continúan mejorando en los días siguientes ya que el ácido hialurónico va captando agua progresivamente y se va adaptando a la estructura y anatomía de cada paciente. La duración promedio es de 12 a 18 meses, dependiendo del metabolismo del paciente y del tipo de producto utilizado. Sin embargo, un porcentaje importante de ácido hialurónico nunca se reabsorbe por completo.
– Reducción de la profundidad del surco, logrando un rostro más rejuvenecido y con transiciones faciales más suaves.
– Mejora de la hidratación y elasticidad cutánea, gracias a las propiedades del ácido hialurónico, que aporta firmeza y luminosidad a la piel.
– Corrección progresiva y equilibrada, evitando cambios bruscos y favoreciendo un resultado armónico y natural.
– Preservación de la expresividad facial, manteniendo la dinámica natural del rostro sin rigidez ni artificialidad.
– Resultados inmediatos y también en las semanas posteriores, con una optimización progresiva a medida que el producto se integra en los tejidos.
– Enfoque estratégico según las necesidades del paciente, priorizando la reposición del soporte facial cuando es necesario para mejorar la estructura y prevenir sobrecorrecciones.
¿No sabes qué tratamiento es el más adecuado para ti?
Cada piel y cada rostro son únicos, y una elección acertada marca la diferencia.
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